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~ El Maestro Espiritual ~

Para avanzar y sortear con éxito los intrincados y laberínticos caminos de la vida, el contar con un verdadero maestro es absolutamente esencial, necesario e imperativo. Eso es algo tan lógico y elemental, que muy bien lo sabían todos los pueblos antiguos, quienes reverenciaban no solo sus tradiciones y sus formas de vida, sino que también en forma muy especial a sus sabios y sus maestros; puesto que ellos eran los depositarios y los custodios del conocimiento y la sabiduría.

Sin lugar a dudas, el hombre moderno ha avanzado y conseguido grandes logros y progresos extraordinarios en el mundo de la ciencia, la tecnología, la medicina o el confort de la vida. A nadie le pueden caber dudas acerca de ello. Sin embargo, en lo que se refiere al mundo espiritual, el hombre aún se mantiene como un barco sin rumbo, navegando a la deriva y enfrentando permanentes tormentas que lo mantienen sumido en la ignorancia, la congoja y la desesperación.

Hoy vemos al mundo totalmente extraviado, en que gran parte de la población mayor llega a la ancianidad absortos en miedos y ansiedades, mentalmente debilitados, y con grandes problemas físicos, mentales y psicológicos. A tal punto llega esta delicada y crítica situación, que nos ha llegado a parecer algo cotidiano y normal. Debemos  recordar y comprender que tales personas, en un tiempo no muy lejano fueron niños dulces, tiernos y sanos, con el alma pura, y pletóricos de curiosidad, inocencia y bella ingenuidad.

Todas esas almas, fueron enseñadas y educadas por sus padres, abuelos, así como por los sistemas culturales, educacionales, políticos y religiosos imperantes en la época. Y entonces, ahí tenemos las nefastas consecuencias de lo que ocurre cuando el mundo deja de lado la reverencia, el respeto y la devoción, por los maestros, los guías y los preceptores espirituales. Nadie mas que un verdadero maestro, nos puede guiar y ayudar a cruzar en forma exitosa las tribulaciones y los enigmas propios del océano de la vida.

Por cierto, me he topado con muchas personas que niegan tajantemente estas afirmaciones, llegando en algunos casos a la burla, la ridiculización, la sorna o la ironía. Con sinceridad y humildad, debo decir que nunca he visto a alguna de tales personas, las que suelen estar atrapadas en las estrechas y angostas murallas del ego y la ignorancia espiritual, avanzar o progresar en lo que a entendimiento, comprensión y maduración espiritual se refiere. Es mas, en muchos casos, los he visto culminar sus vidas, en forma muy desgraciada, triste y lamentable.

Por cierto que quien cuenta con un maestro no tiene asegurado el progreso, ya que este, finalmente en gran medida depende del esfuerzo, la autodisciplina, la perseverancia y la  responsabilidad con que se lleve adelante la práctica espiritual. Lo cual, en términos simples significa que si bien el maestro resulta indispensable para el logro exitoso del desarrollo espiritual del aspirante, mucho mas lo es el hecho del cultivo y la práctica rigurosa en la vida diaria, de las enseñanzas, los lineamientos y las lecciones impartidas por tal maestro.

Un factor muy importante a considerar en cuanto a la elección de un buen maestro o preceptor espiritual, es actuar con discernimiento y sentido común. Ya que hay una super abundancia de charlatanes, pseudo maestros y personas mediocres que se auto proclaman como maestros con gran pompa y fanfarria. Como dice el sabio refrán, ” el tuerto es rey en el país de los ciegos “. Dichos personajes, siempre estarán prestos a vaciar los bolsillos de sus seguidores, así como para demostrar su supuesta ampulosa grandiosidad y egolatría, escondida tras el velo de la auto complacencia, la adulación y el engaño. 

Un verdadero maestro se distingue por el ferviente deseo de servir al prójimo en forma desinteresada, así como por ser un faro en el que brillan cristalinamente las cualidades y las virtudes divinas tales como la humildad, la compasión, la sinceridad y el conocimiento de las grandes verdades universales. Tiene un corazón noble, puro y dulce, y todos sus esfuerzos están encausados a elevar y conducir a sus discípulos hacia la Realización del Ser, así también a hacer del mundo un mejor lugar para todas las seres, sin distinción de casta, credo, raza o nacionalidad.

Así como el los primeros niveles escolares necesitamos de un profesor que nos enseñe el abecedario, luego de un profesor que nos instruya en el arte de las matemáticas cuando vamos creciendo, o de profesores mas avanzados cuando nos vamos graduando en los niveles superiores. Así también es que aparece misteriosamente, cuando la fruta está madura y estamos listos para ello, el Maestro que nos guiará en forma correcta y diligente por el ancho y espacioso camino de la senda del Nirvana o Autorrealización.

 

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