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~ Purificar la Mente ~

 

Quienquiera que desee progresar en su camino espiritual, debe tener muy en consideración la importancia de trabajar rigurosamente en su propia reformación y refinamiento, ya que ello finalmente es lo que conduce a la meta de lograr llegar a poseer una mente pura, tranquila y cristalina.

Hay diferentes formas y métodos para limpiar y clarificar la propia mente. De hecho, cada alma de acuerdo a sus propias inclinaciones y tendencias personales busca las expresiones y canales que le son los mas adecuados. El servicio desinteresado al prójimo, el estudio de las escrituras sagradas, el cultivo de los buenos hábitos y las conductas virtuosas, la oración sincera, la práctica de la meditación y el contacto con los santos, se cuentan entre ellas.

Otras formas que nos ayudan en tal dirección, la constituyen el alejarse de las malas compañías, la práctica regular de los estados de profunda contemplación, la reflexión interna, así como el imbuir bajo los preceptos de la verdad, nuestras palabras, pensamientos y acciones.

Cualquiera de dichas prácticas cuando las realizamos con sinceridad y humildad, son de gran ayuda para limpiar las impurezas de la mente. Ya que es ahí precisamente, donde se encuentran las raíces de todos nuestros conflictos, dificultades y tribulaciones. Ya sea a nivel consciente, subconsciente o inconsciente.

Recordar a Dios, con regularidad en cualquiera de sus nombres o formas, constituye en si mismo una de las  prácticas mas eficientes y exitosas en cuanto a purificar la mente de sus contenidos negativos  y perjudiciales. Agradar a Dios no es tan difícil, solo necesitamos un corazón dulce, intenciones y propósitos elevados, y un tenaz esfuerzo por llegar a ser mejores personas.

Con paciencia y determinación se camina muy lejos, sin importar el tiempo que ello demande. Lo importante es mantenerse en el camino y caminarlo con reverencia, alegría, entusiasmo y dulce esperanza.