Seleccionar página

 

~ Purificar la Mente ~

 

Hay mucho caminos y muchas formas de llegar a Dios. De hecho, cada alma de acuerdo a sus propias inclinaciones y tendencias personales, busca las expresiones y canales que les son los mas adecuados. El servicio desinteresado al prójimo, el estudio de las escrituras sagradas, el cultivo de los buenos hábitos y las conductas virtuosas, la oración sincera, la práctica regular de la meditación o el contacto con los santos, se cuentan entre ellas. O también, el alejarse de las malas compañías, los estados de profunda contemplación y la reflexión interna.

Cualquiera de dichas prácticas, cuando las realizamos con sinceridad y humildad, son de gran ayuda para limpiar las impurezas de la mente. Ya que es ahí precisamente, donde se encuentran las raíces de todos nuestros conflictos, dificultades y tribulaciones. Ya sea a nivel consciente o inconsciente. Quienquiera que desee progresar en su camino espiritual, debe tener muy en consideración la importancia de trabajar rigurosamente, en cuento a la meta de lograr llegar a poseer una mente limpia, pura y cristalina.

Agradar a Dios no es tan difícil. Solo necesitamos un corazón dulce, intenciones y propósitos elevados, y un tenaz esfuerzo por llegar a ser mejores personas.

Con paciencia y determinación se camina muy lejos, sin importar el tiempo que ello demande. Lo importante es mantenerse en el camino y caminarlo con reverencia, alegría, entusiasmo y dulce esperanza.