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~ Pueblos Amerindios ~

 

Sabido es que la historia la escriben los vencedores, y que con frecuencia los hechos registrados por la misma, son muy parciales, torcidos y carentes de veracidad. Desde niños escuchamos cosas tan ridículas y falaces, como que Cristobal Colón descubrió América o que las naciones y pueblos que la habitaban eran seres inferiores, bárbaros y que vivían prácticamente como salvajes. Y los que desde luego, necesitaban urgentemente ser conquistados, civilizados y cristianizados.

En América, en forma paralela a la evolución de las culturas europeas o asiáticas, por muchos milenios habían proliferado cientos y cientos de diferentes pueblos y culturas; algunas de las cuales habían alcanzado tales grados de refinamiento, conocimiento  y sofistificación, hasta el punto de que aún la ciencia actual está muy lejos de poder descifrar. En muchos casos, dichas culturas, a pesar de las distancias geográficas, lenguajes o formas culturales, se encontraban integradas e inter relacionadas en diversos grados entre si, y sus realidades sociales distaban muchísimo de las perversiones y tendencias inferiores  tales como, la lujuria, la codicia, la violencia y la crueldad que predominaban en las cortes y monarquías europeas.

Tendencias que desde luego vinieron encarnadas en los europeos que llegaron en las primeras naves, entre las que predominaban, los criminales, los brutos, los ignorantes, la gente sucia, vulgar y arrogante, que no trepidaba en usar la violencia y la crueldad en formas que aún resultan inimaginables. El brutal genocidio que se llevó a cabo en el suelo americano luego de la llegada del hombre blanco, es prueba irrefutable de lo anterior.

Los gobernantes suelen ser un fiel reflejo de las sociedades que gobiernan. Los vicios, la inmoralidad, la corrupción, las guerras  y todo tipo de conductas y comportamientos perversos fueron la constante en las cortes y las aristocracias y monarquías que ejercieron el poder, manteniendo a las masas en la pobreza, la ruina y la desesperación, por generaciones y generaciones. En esas nefastas influencias, podemos ver las semillas desde la que germinaron los frutos amargos de los tiempos actuales, en que en las relaciones sociales priman las tendencias inferiores como el individualismo, el egoísmo, la corrupción, la falsedad, la violencia o la inmoralidad.

Algo muy distinto ocurría dentro de los liderazgos de los pueblos amerindios, ya que sus jefes y sus líderes siempre fueron escogidos entre los mayores, los sabios, los abuelos y en general, en  quienes encarnaban los valores morales y éticos en que se sustentaban los principios fundamentales de sus tradiciones y sus formas ancestrales. Por varios milenios las sociedades amerindias evolucionaron en diferentes grados y direcciones, de acuerdo a sus tradiciones y formas culturales y jamás llegaron a las miserables y mutilantes aberraciones que debieron sufrir de parte de los invasores europeos. 

Los pueblos amerindios, en general se caracterizaron por el alto concepto que tenían y ponían en práctica de los valores humanos, como el respeto, el valor de la palabra, el derecho a la igualdad, la lealtad, la generosidad, la fraternidad, el cuidado y la educación de los jóvenes, así como de los débiles y los enfermos y el respeto por los mayores, los sabios y las tradiciones ancestrales. Finalmente, uno de los aspectos mas relevantes para establecer el grado de desarrollo de las naciones, es el trato y el respeto que les dan las mismas a sus mujeres; niñas, jóvenes, madres, esposas, abuelas, magas, diosas, etc. En ese aspecto tan importante, las diferencias, en ambos casos también fueron abismales. 

Para poder comprender el mundo en forma correcta y amplia, necesariamente hay que cuestionar el paradigma imperante, así como las formas en que fuimos educados. Y entonces, no será tan difícil de comprender la absurda y ridícula falacia que nos llevó a mirar al indígena como un ser inferior, un salvaje o gente sin importancia. El observar objetivamente la decadente realidad del mundo actual, nos puede llevar a comprender la importancia y la trascendencia que nos permita recordar y recobrar el ejemplo, los valores, y la sabia la inspiración que recorrió los espíritus y las venas de todos los abuelos, los sabios, los ancianos y los jefes de los Pueblos Amerindios.

 

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Jorge Herreros
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