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~ Las Profundas Raíces Psíquicas de los

 Miedos y los Temores ~

 

Los miedos o los temores, por definición son un estado alterado de la mente, que afecta profundamente todo el funcionamiento del sistema nervioso central, lo que por añadidura también afecta y repercute en todas las funciones mentales, emocionales y físicas. Naturalmente existen diferentes tipos de miedos, los que responden a diversas causas o circunstancias, por lo tanto, no es conveniente generalizar. Por ejemplo, tenemos el miedo o temor a la muerte, el miedo frente  a los cambios, el miedo ante situaciones desconocidas, el miedo a los animales o el miedo a enfrentar los fenómenos de la naturaleza; algunos pueden ser muy reales, y otros totalmente imaginarios. En cualquier caso, todos ellos corresponden a una alteración general en el estado de ánimo, que produce mucha contracción, ansiedad, preocupaciones, stress, y desde luego, mucho desequilibrio psíquico.

El tema es muy amplio, por lo que es importante precisar los alcances y propósitos de este modesto artículo, el que está centrado solo en las consecuencias que tiene para la psiquis del ser humano, el vivir la vida envuelto bajo el velo de las densas y pesadas vibraciones del miedo. Actualmente en la vida moderna, el fenómeno del miedo es un factor muy determinante y absolutamente presente en la realidad cotidiana de muchas personas, afectando severamente la calidad de vida de las mismas. Llenándolas de preocupaciones, angustias e intranquilidades, las que en muchos casos resultan totalmente innecesarias.

En términos chamánicos, la autoconfianza o la fe en si mismo, constituye la esencia de lo que se denomina como ” poder personal. ” Este poder personal básicamente se caracteriza por ciertas cualidades o virtudes, tales como el pensamiento enraizado en creencias  propias, la ausencia de viejos convencionalismos, la libertad para escoger la manera en que se experimenta la vida, o la fe en la conexión con los poderes sobrenaturales y los mundos invisibles. Por consiguiente, ese poder personal es un aspecto básico y fundamental para permitirnos experimentar el proceso de la existencia humana, con valentía, inteligencia emocional y discernimiento intuitivo, así como, ecuanimidad en tiempos de adversidad. 

En el lado opuesto de los miedos, encontramos la fe, la autoconfianza, el coraje o la seguridad interior. De lo que se infiere que las personas que constantemente están bajo la presión de sus miedos internos, adolecen también de la falta de esos  aspectos tan importantes que nutren, vitalizan, y hace progresar la vida del ser humano. 

En la cultura moderna, producto de un largo y complejo proceso de socialización, los seres humanos hemos ido perdiendo ese empoderamiento propio que otorgan los valores y atributos que cimentan y le dan vida a la  autoconfianza y la fe en si mismo. A tal punto, que hoy en día son escasas las personas que se auto sustentan sobre las bases de sus propias creencias, valores y pensamientos. Hemos reemplazado el conocimiento directo producto de las enseñanzas logradas a través de nuestra experiencia propia y todo el enorme caudal de conocimiento y sabiduría que ella nos proporciona, por un mezcla de antiguos convencionalismos, ideas preconcebidas y falsas verdades predominantes en las generaciones que nos antecedieron. Las que poco a poco, en forma inconsciente vamos validando y haciendo propias, y de las cuales raramente cuestionamos sus alcances, implicancias, orígenes o bien, la validez de las mismas.

Es primeramente en la  niñez y luego en la tierna adolescencia, cuando vamos perdiendo gradualmente  la inocencia y la pureza de la comunicación con nuestra alma, algo muy natural, espontáneo y genuino en el ser humano. Tanto las impresiones, las emociones y las experiencias que vivimos en aquellos años, serán determinantes en nuestra vida mas adelante, y sin lugar a dudas, gran parte de los miedos y los temores que nos acompañan  y aprisionan en nuestra vida adulta, provienen de tales épocas. Es ahí cuando los traumas o bloqueos emocionales, producto de tales situaciones, se alojan y enraízan en nuestra mente sub consciente, determinando en gran medida la dirección de nuestros comportamientos y la forma en que estos afectarán nuestras relaciones sociales.

Cuando nos acostumbramos a vivir nuestras vidas atrapados en las fatales redes de los miedos y los temores, los cuales en gran medida son mas imaginarios que reales, arruinamos nuestras vidas,  y de paso, también las de quienes viven a nuestro alrededor. Ya que tendemos a ver con recurrencia las situaciones y atmósferas que nos envuelven con un matiz negativo y un sentimiento gris, marcado por el escepticismo, las preocupaciones y la falta de esperanza y entusiasmo. Cuando eso ocurre, nuestra energía decae, y nos hace ser personas débiles, tristes, enfermizas,  y con gran tendencia a la exageración, el mal humor y la hipocondría. De ahí hay solo un paso, a  transformar cualquier pequeña e insignificante situación  en una gran tragedia. 

No mas de un par de décadas atrás, los noticieros de la  televisión solo se extendían por una hora de duración, en la que nos enterábamos de todo el acontecer político, social o deportivo, así como del informe del tiempo, y en general, de cualquier situación relevante del acontecer nacional o internacional. Hoy los noticieros transmiten las 24 horas del día, enfatizando  en la repetición reiterada de los acontecimientos mas negativos que ocurren en el planeta, pulsando permanentemente energías negativas, las que afectan profundamente la psiquis y el estado de ánimo de quienes pasan horas y horas sentados frente al televisor. Claramente las energías de miedo que emiten permanentemente, son muy nocivas, perturbadoras, y causan severos daños colectivos. En este punto en particular, bien vale preguntarse, que objetivos ocultos hay detrás de estas estrategias comunicacionales de las grandes cadenas informativas y sus propietarios…..

Vivir la vida encapsulados en el miedo y el temor, restringe y coarta absolutamente el crecimiento y el desarrollo de la personalidad humana. A tal punto, que hoy podemos observar que gran parte de los adultos son personas atrapadas en las negativas redes de los miedos, en infinidad de formas, con todas las desafortunadas consecuencias sociales que de ello se deriva. Un ejemplo claro de esto, lo podemos ver en la gran inmadurez emocional que padecen quienes viven sus vidas envueltos en esta clase de pensamientos, emociones  y preocupaciones limitantes  y restrictivas. 

Por otro lado, en el mundo occidental tanto el pensamiento religioso, como el concepto de espiritualidad  han sido fuertemente determinados por las influencias de la iglesia católica o del cristianismo, en sus diferentes ramificaciones a lo largo de la historia. De ahí, que en el inconsciente colectivo, aún predominen las absurdas imágenes de un Dios castigador, los flageladores sentimientos de culpa o los aberrantes comportamientos represivos; los que ciertamente, son la causa y el origen de muchos temores, traumas, complejos y bloqueos psicológicos. Hoy el mundo es muy diferente, y si bien todos tenemos en nuestro interior las ramificaciones de las vibraciones del miedo, también tenemos mayores opciones de elegir el destino de nuestras vidas. 

Mientras mas nos alejemos de las pesadas cadenas producidas por las densas y destructivas vibraciones del miedo, es mas posible de creer que alcanzaremos algunos de los logros que hacen de la vida, una experiencia hermosa, digna de vivir y una gran oportunidad para evolucionar y crecer espiritualmente. En la autoconfianza y la tranquilidad interior, fluyen con mayor naturalidad, sentimientos como la nobleza, la   libertad, la alegría, la simplicidad o la aceptación y la tolerancia. Quien es capaz de cortar las profundas raíces de la irracionalidad de sus miedos y sus temores, consecuentemente toma distancia del dolor, el sufrimiento y las constantes preocupaciones que ellos demandan. 

Todas las experiencias y circunstancias que debemos atravesar en la vida, son muy importantes y necesarias para el crecimiento y el desarrollo de nuestra  personalidad. Por lo tanto, los miedos también los podemos ver como grandes oportunidades, y claramente, se puede sacar mucho provecho y aprendizaje cuando integramos y trascendemos las lecciones implícitas en dichas experiencias. Al dejar los miedos atrás, e integrar sabiamente sus importantes lecciones y enseñanzas, invariablemente nos movemos hacia espacios y niveles con mayores grados de libertad, contento y plenitud. 

En el  universo todo es vibración, en infinidad de grados y niveles, desde lo mas sutil hasta lo mas denso. En el extremo de lo mas sutil se ubica la vibración del Amor, la vibración mas pura y elevada, donde todo es belleza, luminosidad y alegría reluciente. En dicha vibración todo se crea en bondad, bendición, expansión y libertad. En el extremo opuesto encontramos la pesada vibración de los miedos y los temores, donde todo es denso, opresivo y melancólico. Cualquier creación en esta vibración es de naturaleza fría, rígida, limitada y esclavizante, y encuentra su expresión en la contracción, la tristeza, las incesantes preocupaciones o los estados  depresivos.

Nuestras creencias personales nos pueden conducir al cielo o al infierno. Nunca debiéramos olvidar que a través de ellas permanentemente estamos creando nuestra realidad y nuestro destino. Si cultivamos y desarrollamos un sentimiento de desapego, superación y distancia hacia los encadenamientos de ilusión e irrealidad causada por los miedos y la falta de fe, y los reemplazamos por los atributos de la autoconfianza, la autodeterminación y la fe en Dios, damos también un gran paso en el camino hacia nuestra propia maestría y hacia la integración de nuestro Ser.

 

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