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~ El Lonko Colo Colo ~

 

 

No mucho se sabe oficialmente acerca de la figura histórica de Colo Colo, ni menos de los detalles acerca de su vida, ya que estamos hablando de hechos que ocurrieron hace casi quinientos años. Por lo que quizás una de las referencias históricas mas aproximadas y directas pueda ser la descripción dada por Alonso de Ercilla y Zúñiga, en el afamado poema, La Araucana. En cualquier caso, evidentemente hay coincidencia entre cronistas e historiadores respecto de que fue un Lonko sabio, respetado y venerable.

Reconocido por su prudencia, sabiduría y buen juicio en tiempos de paz, así como también como un  gran estratega militar en tiempos de guerra, además de ser  uno de los principales líderes mapuches en tiempos de la llegada de los conquistadores españoles. Probablemente en la tradición oral de la Nación Mapuche sus historias y hazañas habrán sido cantadas y relatadas en bellas  y poéticas formas a los niños y a los  jóvenes por los sabios y los ancianos. Ya sea al calor de las fogatas, acompañados de un buen mate en frías noches de invierno, o bien, bajo hermosos cielos estrellados en las cálidas noches estivales.

Obviamente la figura histórica fue reemplazada por el mito y la leyenda, y con el paso del tiempo Colo Colo se transformó en un importante emblema de la cultura mapuche, al igual que otros líderes, como Lautaro, Caupolicán o Galvarino, todos ellos figuras consulares de la épica mapuche; quienes simbólicamente personifican  las luchas, alegrías, tristezas, sueños y esperanzas de esta brava y aguerrida nación.

Con toda humildad, debo decir que no soy un conocedor de la historia mapuche, aunque si me declaro un admirador de la misma. Y si me dejo llevar por la imaginación, puedo viajar por el tiempo y visualizar aquellos lejanos ciclos de tiempo, en que vivieron en paz, armonía, y probablemente sin demasiados conflictos, antes de la llegada de los conquistadores españoles, y posteriormente del gobierno chileno.

Y aquí cabe hacer un pequeño repaso de la historia, y recordar que poco menos de cien años antes de la llegada de los españoles, ya habían detenido el avance del poderoso ejército inca, estableciendo como limite fronterizo entre ambas fuerzas, las orillas del río Maule. Demostrando una vez mas la bravura, audacia y entereza con que siempre han sabido defender y luchar por sus derechos, sus tradiciones ancestrales y sus formas culturales.

Luego de la llegada de los españoles a sus tierras, y el posterior establecimiento y avance del mismo, estuvieron en permanentes guerras y  escaramuzas con triunfos alternados para ambos bandos. Dicha etapa se extendió por espacio de algo así como un siglo, en lo que se denominó la guerra de Arauco, hasta la firma de la paz, luego de los parlamentos de Quilín, en 1641. Dicho tratado reconoció sus derechos y su soberanía como nación libre, situando sus límites al sur del río Bio bio. No debemos olvidar, que  al frente tuvieron a uno de los mas poderosos imperios de la época, como lo era la corona española en dicho período. Posteriormente, se sucedieron casi dos siglos y medio de relativa paz y calma, donde la sociedad mapuche prosperó y logró un sostenido desarrollo agrícola, ganadero y comercial. 

Es importante señalar que el término mapuche, el que se puede traducir como gente de la tierra, es una forma  genérica para denominar a diferentes pueblos y parcialidades de origen similar. Quienes se se distinguían con nombres propios, de acuerdo a las regiones geográficas en que habitaban, tales como Huilliches, Picunches, Lafquenches, Pehuenches o Tehuelches. Es importante precisar, que su situación respecto de la relación con los españoles, se dio en formas muy variadas. Este artículo en particular, se refiere a los pueblos que habitaban al sur del río Bio Bio, aun cuando esta división seguramente puede resultar muy relativa.

No fue sino hasta hasta la últimas décadas del siglo 19, luego de la guerra del Pacífico, que el gobierno chileno a través del ejército penetró el  territorio mapuche, situación que se dio con absoluta disparidad en cuanto a fuerzas, armamento y munición. Eufemísticamente este hecho es conocido como la » Pacificación de la Araucanía, » campaña que por cierto, nada tuvo de pacífica y en la que se cometieron todo tipo de atrocidades, despojos y tropelías. 

Todo el problema actual acerca del reclamo de las tierras ancestrales, es algo muy complejo y se deriva de aquellos tiempos, y el que claramente estuvo muy ligado a una estrategia política y militar del poder constituido de la época. La que amparada en la fuerza de las armas, y escudada y avalada en abogados deshonestos y asociaciones delictivas de diversa índole, actuaron con todo tipo de prácticas ignominiosas, ruines y viles, para apropiarse de las tierras que el pueblo mapuche había poblado desde tiempos inmemoriales. 

En la actualidad podemos ver que cientos de miles de hectáreas de estas tierras sagradas y ancestrales, que además eran pobladas por flora y fauna autóctona muy particular, por las que corrían ríos y arroyos de aguas claras y cristalinas, al día de hoy están convertidas en otros tantos  cientos de miles de hectáreas sembradas de especies foráneas como el pino y el eucalipto, las que han estropeado los suelos y las tierras fértiles en diferentes formas. A esto hay que agregar el indiscriminado uso de fertilizantes agroquímicos y pesticidas, que han perjudicado y dañado seriamente a todas las formas de vida, tanto visibles como invisibles.

Todo estos desequilibrios medioambientales que tanto daño han producido en la madre naturaleza, han sido llevados a cabo, en una despiadada explotación de los recursos naturales por parte de grandes consorcios madereros que solo buscan el lucro y la ganancia, y nada saben ni entienden del concepto de lo sagrado ni del bien común. 

Entonces, si queremos comprender correctamente el problema mapuche en la actualidad, necesariamente debemos mirar  la forma en que se generó, tanto como el dolor, el trauma y el sufrimiento que lo acompañan desde sus orígenes. Un pueblo sin historia, es un pueblo sin conciencia, y un pueblo sin conciencia, es un pueblo débil, triste y fácil de dominar, a diferencia de esta noble y bella nación. Desgraciadamente en la actualidad, son pocas las personas que se interesan por la historia o muestran interés en saber mas acerca de la cultura de los pueblos originarios y miran con absoluta indiferencia  la suerte de dichas naciones.

Este artículo a querido rescatar la figura emblemática del Lonko Colo Colo, como un símbolo o arquetipo de la inteligencia y los principios que emanaban en forma natural, en los líderes del mundo mapuche de aquellos tiempos. Entre los que claramente sobresalen su veneración por el mundo de los abuelos, los  sabios y los ancianos, así como el respeto por sus tradiciones y sus conocimientos ancestrales. Otros de los valores claramente destacables, sobre todo en contraste con las costumbres actuales, de las sociedades modernas, fue el gran valor otorgado a la palabra, el buen uso del lenguaje, la reverencia por la madre tierra, o la valentía y el arrojo para defender a su gente frente a la invasión extranjera y las injusticias. 

Desde tiempos lejanos, y particularmente en la actualidad, el conflicto mapuche, es algo muy delicado, controversial y peligroso. Y lo seguirá siendo, mientras el estado y los poderes respectivos no aborden la situación con toda la delicadeza, sensibilidad y el respeto que merece este noble, indómito y antiguo pueblo.

 

~ Águila Blanca ~